sábado, 18 de febrero de 2017

Reseña: Comer, amar, mamar, de Carlos González


SINOPSIS:

Comer, amar, mamar recoge en un solo volumen los tres grandes libros del pediatra Carlos González (Mi niño no me come, Bésame mucho, Un regalo para toda la vida). Todo ellos abordan las claves para retornar a una crianza natural y dan respuesta a los problemas que los padres se encuentran en el cuidado temprano de los bebés: la lactancia, la posterior alimentación sólida y la atención en las primeras etapas de la vida son los temas básicos de estos tres títulos que ya se han convertido en longsellers y cuya venta se potenciará con esta nueva presentación. Esta edición, revisada, actualizada y corregida por el propio Carlos González es la herramienta indispensable para padres primerizos y no puede faltar en la biblioteca de ninguna casa en la que haya pequeños.
Mi valoración:
siete
Datos técnicos
Título Comer, amar, mamar
Autor Carlos González
Editorial Temas de hoy
Año 2013
Páginas 736

MIS OBSERVACIONES

Este libro está conformado, como se explica en la sinopsis, por tres libros diferentes del mismo autor. Los tres son muy fáciles de leer, sin tecnicismos, con multitud de ejemplos que lo hacen ameno, estructura en capítulos relativamente cortos y contenido interesante. Paso a comentar brevemente cada uno por separado:

Bésame mucho


Bésame mucho

Este libro explica que un niño solo pide una cosa: nuestra atención y nuestro cariño. Insiste mucho en la conducta animal propia de otros mamíferos, en los que, por supervivencia, los bebés no se separan de sus madres. Carlos González nos cuenta que nuestros bebés también buscan esa seguridad, porque ellos no saben que vivimos en ciudades y no en la jungla, donde una fiera puede venir y devorarlo. Él quiere estar con nosotros y todas las alternativas (como, por ejemplo, llevarlo a la guardería) son perjudiciales para él.

Explica también que debemos tratarlos como si fueran adultos, es decir, si tú no pegarías a tu novio por no querer comer, no pegues a tu hijo por ese motivo. Es más, no le pegues por ningún motivo, igual que no debes pegar a ningún adulto. Carlos González nos pregunta por qué aberrante motivo pegar a un niño está bien y a un adulto no, nos induce a comparar, a respetarlos a unos igual que a los otros, a comprender, a transigir. Si el niño desea algo, lo normal es dárselo, como haríamos con un adulto. Si no nos enfadamos si nuestra pareja quiere unas natillas de postre, pues tampoco nos enfadaremos si el niño las pide.

En general, se trata de comprender que el niño es una persona con derechos, necesidades y apetencias como cualquier otra. Se trata de no hacer cosas para fastidiarle solo porque "tiene que aprender lo que es la frustración". Se trata de desterrar la idea de que los niños son pequeñas bestias que quieren manipularnos o tomarnos el pelo, y entender que solo son pequeños seres que dependen de nosotros para cualquier pequeña decisión que quieran tomar, y eso muchas veces los frustra. Que a veces solo quieren que los abracemos, dormir con nosotros para tener nuestra compañía y sentirse seguros.

A mí este libro me ha venido bien, porque he heredado muchas ideas de mi familia que van en el sentido de que los niños son un incordio y hay que negarles cosas para que aprendan, aunque puedas dárselas y no te cueste nada. No es lo mismo negarle un yogur que negarle la posibilidad de asomarse a la ventana de un sexto, y hay que aprender a valorar esa diferencia. Ahora que voy a ser madre, me viene bien cambiar ciertas concepciones, y este libro me va a ayudar bastante, espero.

Sí que me parece en ocasiones un poco extremo, porque da la impresión de que la mujer queda esclavizada por las necesidades del niño, como si a él no se le pudiese negar nada y fueran los deseos de ella (quizá de dormir sola un día para dormir mejor) los que quedan en el olvido. Supongo que se trata de buscar el término medio.

Mi niño no me come


Mi niño no me come

Este se puede resumir en una frase: Nunca se debe obligar al niño a comer. Nunca. Igual que no obligarías a un adulto. Si gira la cabeza porque no quiere comer, se le quita la comida y se le ofrece en otro momento. Fin del problema.

Me parece un poco simplificado. Como aún no he tenido hijos no sé hasta qué punto puede un niño negarse a comer y pasar hambre y adelgazar peligrosamente. Carlos González afirma que eso no ocurrirá nunca. Que el niño sabe cuándo tiene que comer. Si está enfermo, no querrá comer, como muchos adultos. Hay que curarlo y luego ya querrá comer. Y multitud de ejemplos similares.

La verdad es que, solo por evitarse el estrés de obligar a comer a un niño (es muy desagradable de ver y de hacer, además de estresante) vale la pena ponerlo en práctica y ver qué pasa.

Un regalo para toda la vida



Un regalo para toda la vida


En este libro es donde más he visto esclavizada a la mujer. Básicamente, Carlos González nos convierte en tetas andantes sin posibilidad de elección: si el niño quiere, le damos. Si quiere pecho a todas horas, pues a todas horas y hasta la edad que quiera. No llega a demonizar la leche de fórmula, pero prácticamente deja en el aire que si no les damos el pecho les estamos privando de salud de por vida. Casi llega a hacernos sentir culpables por querer dormir unas horas seguidas de noche, como si fuera una petición totalmente egoísta y arbitraria. A ver, nadie duda de que el pecho es bueno y que es conveniente darlo, pero que la mujer puede tener sus necesidades también hay que tenerlo en cuenta, y que puede querer dormir unas horas por la noche y alargar un poco las tomas no debe de ser tan terrible, no sé. A todo esto, el hombre es absolutamente inútil para Carlos González, salvo en lo que se refiere a limpiar, hacer la comida o ir de compras.

De nuevo, pienso que en la moderación está la clave. Al principio, cuando es muy peque, está claro que hay que darle pecho a todas horas. Pero cuando se va haciendo mayorcito a lo mejor se puede encontrar un término medio en el que participe el hombre, no sé. Aún no he sido madre, me faltan un par de semanas. Si en el futuro vuelvo a leerlo, quizá debería revisar esta reseña y actualizarla con mi experiencia.

Conclusión:

El libro es completo y está bien. Cambia muchas concepciones que podrían ser erróneas, nos anima a ver las cosas desde otro punto de vista. Es cierto que el autor es un poco extremista (como cuando dice que los cólicos no existen, que es que no cogemos al niño lo suficiente), pero muchas de sus ideas son muy válidas y nos pueden aportar valiosos conocimientos sobre crianza con apego. Recomendable especialmente si, como yo, te has criado en una familia donde "los niños son un incordio". 

SOBRE EL AUTOR

Carlos González
Carlos González es licenciado en Medicina por la Universidad Autónoma de Barcelona. Se formó como pediatra en el Hospital de Sant Joan de Déu de esta ciudad. Fundador y presidente de la Asociación Catalana Pro Lactancia Materna (ACPAM), en la actualidad imparte cursos sobre lactancia materna para profesionales sanitarios. Desde 1996 es el responsable del consultorio sobre lactancia materna de la revista Ser Padres. Tras el éxito de Mi niño no me come: consejos para prevenir y resolver el problema (2002), publicado por Temas de Hoy y traducido a diferentes lenguas, ha escrito para esta misma editorial Bésame mucho: cómo criar a tus hijos con amor (2003) y Un regalo para toda la vida: guía de la lactancia materna (2006), dos éxitos de ventas que también se han traducido a diferentes idiomas. Estas tres obras conjuntamente editadas conforman Comer, amar, mamar: guía de crianza natural (2009). Su última obra publicada es Entre tu pediatra y tú: lo que necesitas saber para criar a tu hijo de forma natural (2010), en la que contesta una selección de cartas de padres y madres angustiados por problemas relacionados con la nutrición, el sueño, los hábitos y la maternidad en general. Está casado, tiene tres hijos (que ahora ya comen y ya duermen) y vive en Hospitalet de Llobregat.


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